
Mientras fuera, en la calle,
en los barrios sin fondo,
en las esquinas viejas por el tiempo
de tanta espera inútil,
los hombres y mujeres,
con las manos tendidas,
piden una esperanza para el mundo.
Mientras miro, en la ausencia,
a esos niños amargos
que abastecen de sueños
su infinita tristeza,
ajenos a la vida y a la muerte,
al hambre y la miseria.
Mientras todo esto pasa
por el paisaje de los olvidados,
yo sigo en mis placeres cotidianos,
detrás de los cristales
de este día gris de otoño.
mientras siento y escucho
esa dulce y maldita indiferencia
que me embarga de sombras
la mirada del alma.
Mientras llueven silencios en la calle
y no me duele el corazón
al saber que hay un mundo
donde sembrar un grano de esperanza.
en los barrios sin fondo,
en las esquinas viejas por el tiempo
de tanta espera inútil,
los hombres y mujeres,
con las manos tendidas,
piden una esperanza para el mundo.
Mientras miro, en la ausencia,
a esos niños amargos
que abastecen de sueños
su infinita tristeza,
ajenos a la vida y a la muerte,
al hambre y la miseria.
Mientras todo esto pasa
por el paisaje de los olvidados,
yo sigo en mis placeres cotidianos,
detrás de los cristales
de este día gris de otoño.
mientras siento y escucho
esa dulce y maldita indiferencia
que me embarga de sombras
la mirada del alma.
Mientras llueven silencios en la calle
y no me duele el corazón
al saber que hay un mundo
donde sembrar un grano de esperanza.